jueves, noviembre 25, 2010

“Crónica de una Inundación en Las Vegas 2”



El 15 de Septiembre de 2010 fue la Reunión con mis compañeros de Trabajo para la celebración con motivo del Bicentenario, dos días después nos quedamos mis hijas y yo en una habitación porque el huracán Karl azotaba costas veracruzanas con fuertes vientos, ese día entró agua por la habitación trasera y en el piso inferior y estuvimos en la recamara principal, sin luz. En la tarde dejó de llover y pudimos salir un rato a la calle, se veían muchas hojas de árboles caídos y una calma inquietante, el día terminó aun sin energía eléctrica. Al siguiente día amaneció sin lluvia, de hecho un día que invitaba a salir a lo cotidiano de cualquier familia como al centro, a una reunión, a alguna plaza…nosotros nos quedamos porque había mucho desorden en la casa, apenas estábamos empezando a organizar todo, cuando recibí una llamada de una amiga ofreciéndome su casa si hubiera algún problema con esa amabilidad que caracteriza a la gente de esta zona. Casi al momento de recibir la llamada, llega otra vecina tocando a la puerta diciendo que la gente de Puente Moreno ya tenía agua en su casa y que venía para acá y que nos fuéramos. En ese momento es difícil describir la sensación que tienes, de momento sólo pensé en proteger lo más valioso que son mis dos hijas.... Mi esposo , que ha tenido más experiencia con la vivencia de estos fenómenos, no titubeó en esperar y con una maleta salí a la casa de mi amiga. Él se regresó a la colonia porque consiguió una camioneta para ayudar a mi vecina y su familia (que las adoptamos como si fueran de nuestra también), sin embargo a la hora que ellas regresaron, cual sería su sorpresa que tuvieron que cruzar la calle con el agua a la rodilla y salieron. Yo ya no pude ver esto, pero traté de llamar a las amigas de la colonia, hubo gente que se salió hasta que el agua empezó a avanzar, sin saber exactamente a dónde dirigirse. Posteriormente fue la espera, la preocupación, la incertidumbre, el cansancio, que terminó en una enfermedad que me duró como un mes y que finalmente desahogué abrazada con quien ha decidido pasar una vida conmigo. Cuando ya bajó el agua, viene la siguiente etapa, la limpieza Gabriel se encargó de la limpieza a fondo de la casa, con ayuda de compañeros de trabajo y la abuela que siempre nos ha ofrecido su ayuda. Nosotras decidimos rentar un departamento, a lo que llamamos la “casa nueva”, y en donde no tenía nada más, sólo nuestras colchonetas. Mi mamá llamó para que estuviéramos con ella en el DF, pero no sé, decidimos quedarnos y apoyarnos como familia. Después de una semana regresamos a casa, afortunadamente no perdimos nada, salvo unos juguetes y utensilios de cocina. También no nos podemos quejar porque hemos recibido apoyo desde despensas, kit de limpieza, el bono de Sedesol, apoyo por los académicos y al menos ya tenemos un refrigerador y estufa nueva….Lo cierto es que mucho o poco que haya entrado el agua no es una experiencia grata y también da a pensar lo poco que estamos preparados en la Prevención, no hay un verdadero ordenamiento del territorio, protección civil avisó cuando ya era más que obvio que tenías que salir… a veces lo vemos como una noticia lejana y poco probable que nos suceda, pero lo cierto es que hay cada vez mayor vulnerabilidad y tenemos que estar pendientes y conscientes del lugar donde estamos viviendo .

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