El 15 de Septiembre de 2010 fue la Reunión con mis compañeros de Trabajo para la celebración con motivo del Bicentenario, dos días después nos quedamos mis hijas y yo en una habitación porque el huracán Karl azotaba costas veracruzanas con fuertes vientos, ese día entró agua por la habitación trasera y en el piso inferior y estuvimos en la recamara principal, sin luz. En la tarde dejó de llover y pudimos salir un rato a la calle, se veían muchas hojas de árboles caídos y una calma inquietante, el día terminó aun sin energía eléctrica. Al siguiente día amaneció sin lluvia, de hecho un día que invitaba a salir a lo cotidiano de cualquier familia como al centro, a una reunión, a alguna plaza…nosotros nos quedamos porque había mucho desorden en la casa, apenas estábamos empezando a organizar todo, cuando recibí una llamada de una amiga ofreciéndome su casa si hubiera algún problema con esa amabilidad que caracteriza a la gente de esta zona. Casi al momento de recibir la llamada, llega otra vecina tocando a la puerta diciendo que la gente de Puente Moreno ya tenía agua en su casa y que venía para acá y que nos fuéramos. En ese momento es difícil describir la sensación que tienes, de momento sólo pensé en proteger lo más valioso que son mis dos hijas.... Mi esposo , que ha tenido más experiencia con la vivencia de estos fenómenos, no titubeó en esperar y con una maleta salí a la casa de mi amiga. Él se regresó a la colonia porque consiguió una camioneta para ayudar a mi vecina y su familia (que las adoptamos como si fueran de nuestra también), sin embargo a la hora que ellas regresaron, cual sería su sorpresa que tuvieron que cruzar la calle con el agua a la rodilla y salieron. Yo ya no pude ver esto, pero traté de llamar a las amigas de la colonia, hubo gente que se salió hasta que el agua empezó a avanzar, sin saber exactamente a dónde dirigirse. Posteriormente fue la espera, la preocupación, la incertidumbre, el cansancio, que terminó en una enfermedad que me duró como un mes y que finalmente desahogué abrazada con quien ha decidido pasar una vida conmigo. Cuando ya bajó el agua, viene la siguiente etapa, la limpieza Gabriel se encargó de la limpieza a fondo de la casa, con ayuda de compañeros de trabajo y la abuela que siempre nos ha ofrecido su ayuda. Nosotras decidimos rentar un departamento, a lo que llamamos la “casa nueva”, y en donde no tenía nada más, sólo nuestras colchonetas. Mi mamá llamó para que estuviéramos con ella en el DF, pero no sé, decidimos quedarnos y apoyarnos como familia. Después de una semana regresamos a casa, afortunadamente no perdimos nada, salvo unos juguetes y utensilios de cocina. También no nos podemos quejar porque hemos recibido apoyo desde despensas, kit de limpieza, el bono de Sedesol, apoyo por los académicos y al menos ya tenemos un refrigerador y estufa nueva….Lo cierto es que mucho o poco que haya entrado el agua no es una experiencia grata y también da a pensar lo poco que estamos preparados en la Prevención, no hay un verdadero ordenamiento del territorio, protección civil avisó cuando ya era más que obvio que tenías que salir… a veces lo vemos como una noticia lejana y poco probable que nos suceda, pero lo cierto es que hay cada vez mayor vulnerabilidad y tenemos que estar pendientes y conscientes del lugar donde estamos viviendo .
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